hola belleza,
mi nombre es Mar.
Nací un miércoles primaveral de 1991, en Vic: una ciudad, en teoría; más bien pueblo, en su día a día, de estos medievales y con ruinas romanas, ¿sabes? Queda cerquita de Barcelona, así que para allá me fui cuando cumplí los 18. La verdad es que me dejé cautivar por la promesa del mítico pack universitario millennial: carrera con futuro económico estable (ahahaha), mucha fiesta, alcohol y tabaco (eso sí fue cierto), libertad cosmopolita, nuevas amistades de varios lares…
En fin, si me preguntas a mí: la experiencia fue tan divertida como angustiosa; no repetiría, pero siento que está bien ubicada -en mi historia-.
De entre todas, escogí Derecho -en la Universidad de Barcelona-; creo que siempre anduve en busca de alguna clase de norma que sostuviera al mundo: pensé que sería la escrita por mano humana, en su momento, y acabé por descubrir que se trataba de una Ley natural y que se encuentra -literal y metafóricamente hablando- por encima de todos nosotros y sin excepción.
Antes de caer en sus manos (las de dicha Ley, digo: la astrología), pasé por las de la mediación -en conflictos-, en la facultad de psicología de la misma UB; por el diseño de moda, también, y del cine -en la escuela de Barcelona… dos cosas más que siempre fueron fuente de inspiración, para mi ser: la belleza y la psique; con ello, el lenguaje simbólico y, por lo tanto, el arte.
Escuchar al otro para ayudarle a resolver conflictos es tan importante, para mí, como crear, crear y crear para expresar mi ser
Ahora, en pleno 2026, llevo ocho años estudiando los astros y dos de ellos compartiendo el conocimiento con mis clientes.
Si te pica la curiosidad, como -obvio- me pasaría a mí porque: soy geminiana, con luna pisciana y Ascendente ariano; estos son mis tres básicos.
Mis estudios estructuradamente oficiales los llevé a cabo en la internacionalmente reconocida escuela de Cosmograma: incoming title…

No es que haya dejado de aprender de ellos, aunque a día de hoy lo hago extraoficialmente; como lo hice de otros, antes durante y después de encontrarles a todos: y hay, en la lista, nombres como el de José Millán, Pablo Flores, Mercedes Arnús o Juan Carlos Gómez.
Entre mis amistades, era yo quien recibía los comentarios «es que Mar, tú eres muy espiritual«. En un mundo materialista pensante in extremis, con tanto ateísmo, me costó aceptar el mero hecho de serlo; no hablemos, ya, del «muy».
Amo esos vacíos creativos del espíritu expresados en espacios -casi que- dramáticos y que cubren este mundo: hablan más que cualquier discurso eclesiástico; iluminan con más claridad que cualquier gurú; desvelan los misterios más incomprensibles; entran en lo más profundo del pecho y se expanden por todo el cuerpo cual flechazo adolescente. Eso es «muy» espiritual; yo, bueno, solo tengo la Luna en Piscis y en Casa XII: o sea, la necesidad de permanecer conectada a todo lo muy espiritual.
Pero en cuadratura y en Géminis se encuentra mi Sol, así que despierto con el aprendizaje a través de la razón: estudiar el espíritu. Quizá ¿aparentemente imposible?
Estrella errante
Astróloga errante
If you know, you know; if you don’t… you don’t, okay? So let’s move on.


