el sol entró en Sagitario aspectado en trígono con su regente, Júpiter, en Cáncer;
y en trígono con Neptuno y Saturno, en Piscis.
entró, en conjunción a un Mercurio recién devuelto a Escorpio
y en oposición a un Urano recién devuelto a Tauro.
Todos en retrogradación.
Todos andando pa’trás.
O, por lo menos, eso parecía.
Taylor, una sagitariana con Júpiter canceriano, le cantó una romántica carta de despedida a Peter (sí, Pan; Pan): gran maestro de la aventura en la que nos embarca la infancia; de la audacia que despierta a través de nuestros sueños; de la firme e indestructible creencia en la magia… y, yo, no quería dejarla perdida en el olvido.
introduciendo banda sonora para el artículo,
en segunda instancia.
deléitese el oído mientras lee,
si le piace.
sensei, inúndanos
de agua; de agua; de agua
con lo añejo y vintage y retro y
que arda la nostalgia;
nuestra ¡oh!amada nostalgia
de aquello legendario que una vez fuimos
y que, ahora, parece mito.
Con el puro aire que respiramos al
saltar y correr sin más propósito que
saltar y correr,
y reírnos |solo| porque podíamos,
cuando la tierra estaba cubierta de bosques
donde vivían los espíritus de los dioses;
cuando no había consciencia
sobre nuestra creencia, porque creíamos
en todo. Sabíamos
todo:
que el amor mueve montañas y cruza
ríos y lagos y mares y océanos;
que la epicidad la construye el drama, así
que sin drama no hay trama:
ni para films ni para melodías
ni para historias reales, que no ficticias:
las verdaderas; honestas; humanas; auténticas,
son las románticas;
no apagadas ni muertas
porque la vida dejó de quemarnos
con el pum pum, pum pum…
de cada corazón, aún vivo.
Sin impacto emocional,
no hay mágica experiencia reveladora. Sabíamos
que no es lo mismo levitar que volar
y aprendimos de sus peligros;
y aunque ya adorábamos la dulce
brisa que acariciaba nuestra piel,
siempre fueron Tormenta, Trueno y Rayo
quienes despiertan vitalidad, en todo ser
humano intrépido.
Y que el secreto
menos contado dice que
Peter nunca abandonó; Nunca Jamás
siempre se quedó
escondido en lo más profundo
de nuestro mundo.
4 de diciembre de 2025 – Luna llena en Géminis
Y, ahora, nos toca a nosotros abandonar ese pesado hacer un drama del drama, en pos de volver a vivirlo por lo que es y no lo que nos contaron: y que lo que es, es el aprendizaje expresado en la más bella forma de todas y bautizada como emoción; profunda e intensa; transformadora y desveladora.
Y darle, a la mente, el espacio para respirarlo; entenderlo; compartirlo, sin imponerlo: el cuento jamás contado, con antelación.
Porque, ahora, el regente de esta razonable luna, Mercurio, abandonó la retrogradación.
el tiempo entre mis aplausos es Ma (間):
si metes acción sin parar, solo conseguirás ruido;
el espectador acabará medio dormido, incapaz de procesar nada;
pero si le das un respiro, construirás un momento que adquirirá una dimensión más amplia.
Si, por ser asiático, Miyazaki ya tiene ese concepto (間) anclado en sus raíces culturales, añádanle el factor ‘este hombre es capricorniano‘: el tiempo es valor imprescindible -en sus creaciones-. Y que también tiene eso de las leyendas epopéyicas, en todas ellas, pero nunca abandona los tempos necesarios para integrar a consciencia cada evento; palabra; sonido acontecido; y, con ello, tampoco la profundidad emocional que debe acompañarlas: así, conservar el titular de ARTE y sin caer en la banalidad del entretenimiento.
Studio Ghibli, su tablero de juegos (y, podríamos añadir, el Disney oriental), es Millennial geminiano con Mercurio canceriano.
¿Existe alguien que haya visto La Princesa Mononoke y no sea fan de los Kodama?; ¿qué pasa con eso de dibujar motitas de polvo y darles vida para convertirlas en tremendamente adorables currantes? No he visto el eje Virgo-Piscis (porque ah, sí… siguen los Nodos allí y en tensión con la Luna Llena) encarnado de forma tan extraordinariamente sencilla: los entrañables Susuwatari; hollín herrante, en japonés, y que aparecen en Mi Vecino Totoro y El Viaje de Chihiro.
Cuántas veces habré deseado desaparecer aquí y aparecerme allí: en medio de ese arropadoramente épico mundo del maestro Miyazaki; del Peter que nunca mató su Neverland, para -así- recordarnos a todos que la magia se crea; se practica, día a día; se trae desde allí hasta aquí.
La valentía es un juego de niños practicado por adultos; ese es el folklore de su mundo:
Y es que nuestro sensei nos demuestra que la infancia y la adultez; la mágica ensoñación y la realística maduración, nunca fueron incompatibles. Él siempre creó personajes que contienen ambas caras de la moneda: porque nunca jamás, nunca, nunca se trató de no madurar.
El abuelismo avanzado de Sophie (El Castillo Ambulante de Howl) no le cegó la vista ante la realidad que acarrea Calcifer, el avivado fuego que todo lo mueve; igual que con Chihiro: que, siendo la más pequeña de todos los participantes de su viaje -por edad-, ¡no hay ser más maduro que ella, en todo el film! [o, bueno, quizá… a excepción de Haku pero es que, claro, (alerta spoiler) es un río… ¡vaya usted a saber cuántos años tiene!].
Con lo que:
arigato gozaimasu, sensei;
porque -la verdad es que- yo…
…siempre anduve en busca dEl maestro;
y encontré algunos, por el camino: maestros que se hacían llamar maestros y otros que no creo, siquiera hoy en día, que sean conscientes de que lo fueron; maestros que me enseñaron a consciencia y otros que, simplemente, se extendían ante mi admirativa mirada; maestros a quienes dí las gracias y, otros, a quienes eché de mi vida -a patadas-.
Estuvo bien; aprendí. Pero es otro, el maestro del que hablo:
M A E S T R O
Tú, que estarás preparado cuando llegue tu aprendiz: te construirás en la sombra, mientras no te necesite; cultivarás tus dones, para cuando llegue el día. No antes; no después. De nada sirve correr a toda prisa para apresurar la vida: porque no es más grande el maestro que antes llega a su destino sino el que valora cada momento; cada instante; cada roca, flor, árbol, pájaro, río, viento, nube, lluvia, atardecer que acontece en su camino y extrae, de ello; de cada minúsculo detalle, su dichosa fuente de sabiduría.
Tú, que sabes lo que sabes y lo que no y que, para lograr saber lo que no sabes, sabes que necesitas saber cómo escuchar y observar; inspirar y degustar; percibir y digerir, antes de hablar. Humildad; le llaman humildad: no porque te postres a los pies de tu aprendiz sino porque eres consciente de que poder y servicio son causa y consecuencia, uno del otro, cual relación de igualdad entre opuestos. Opuestos aparentes, quizá; desvirtuándose cuanto más alejados, por la absurdez de su existencia.
Como el agujero hecho a la medida del clavo;
como el oído y el sonido.
Tú, que eres consciente; que ves con esplendorosa claridad la interdependencia entre maestro y aprendiz: no como personas, porque sabes que la autodeterminación es valor fundamental, sino como roles; como arquetipos.
Tú, que sabes que donde hay fanatismo no hay compromiso real.
Sabes que la idolatría te convertirá en religión y a tu aprendiz en súbdito, así que el aprendiz se perderá en seguir los pasos del maestro y no los del aprendiz; se comprometerá con el maestro y no con el aprendiz y se desvirtuará, así, su propósito de vida: el de ambos.
Tú, que confías en tu aprendiz: no porque sabes que cumplirá con sus deberes impuestos sino con sus anhelos más sentidos.
Porque maestro y aprendiz son distintos.
Siempre lo fueron;
siempre lo serán.
Y que, por ello, sabes que tus herramientas son útiles para ti y que, al entregárselas al aprendiz, cambiarán de forma si es que decide recogerlas, a voluntad; porque, pese a ser un igual, no puede un ser distinto actuar como un clon:
porque igualdad y clonaje nunca significaron lo mismo;
nunca lo significarán.
Y largo tiempo hemos andado, enfadados con nuestro primer maestro, ¿verdad? Peter, Peter, Peter…
por abandonarnos,
pero la verdad es que fue el adulto que floreció, en nosotros, quién le echó a patadas de su hogar; quien abortó misión, junto con su intrepidez,
y Peter quien sigue esperando, con luz encendida, a que se atreva a aterrizarle con la audacia que le enseñó, para convertir Nunca Jamás en un Para Siempre.
Quien debió cumplir su promesa siempre fuimos nosotros, y gracias a la madurez que nos regala la adultez, así que: dime, Wendy, ¿cómo vas a encontrar tu forma de cumplir tus más intrépidos anhelos?
Zaratustra citó, con pluma de Nietzsche en mano, que ‘la muerte no es, todavía, una fiesta‘ pues ‘los hombres no han aprendido, aún, como se celebran las fiestas más bellas‘.
P R E L U D I O
–Con mis respetos, voy a salir.
O U T R O
Rota, la crisálida, ya no sirve para nada.
Vete y
florece, florece, florece
como una rosa,
en el álveo del río.
5 de noviembre de 2025 – Luna llena en Tauro
Si hay imagen clara; nítida que me aparece en mente, al conectar el eje Tauro – Escorpio, son esas grietas, entre acera y carretera, por las que logra colarse la madre naturaleza con fuerza y cuatro tallos herbáceos que decoran el gris con verde
esperanza.
disposición celestial
esta luna llena es algo así como la interfaz entre la salida de Marte del signo escorpiano
y la entrada de Venus, como relevo.
72h después, Urano volverá a tierra regentada por la Diosa; la taurina.
y nuestro ya amado Plutón, el regente de Escorpio, sigue en Acuario; por supuesto.
I N T R O
Hace unos días recibí una newsletter a la que no me había suscrito (cosas del siglo XXI que pasan con normalidad y recurrencia). Decidí dedicarle mi atención por pura curiosidad y, la verdad, el texto no era pa’ tirar cohetes pero encontré un recordatorio interesante: la gran mayoría dice sentirse agotada aun y dormir las horas recomendadas.
¿A alguien más le extraña la extrañeza con la que la mayoría plantea ese dato de información, aún y hoy en día? Se dice como si se tratara de algo que no debería darse: qué raro… estoy más cansado de lo normal… ¿por qué será? Todo un misterio, vamos.
La metamorfosis nunca fue proceso ligero; liviano; sencillo; indoloro. Póngase en los zapatos de un hombre-lobo. Póngase, en los de una oruga.
Durante dos semanas, la larva come, come y come hasta alcanzar un tamaño 2000 veces superior -dicen, los de NG; y eso mismo me recuerda a nosotros: así, sin parar, tragamos hasta reventar de información. Internet, internet, internet… (¡y siesta española!) Me pregunto qué estará pasando, con nuestro cerebro; qué, con nuestro cuerpo, teniendo en cuenta que nunca habíamos engullido como semejantes cabron*s, antes. Ni a tanta velocidad. Ni con tanto abanico de opciones. Ni tantos rostros, voces, expresiones faciales y corporales, de tantas culturas distintas y con tantos puntos de vista divergentes. Y no hablo de antes, hace unos años; hablo de antes, toda la historia del pasado del ser humano.
Pero seguimos haciendo vida cotidiana, tras las pantallas; no es que hayamos sustituido una por otra o, al menos, no la mayoría; influencers a parte. Quizá sea eso, lo que genera esa sensación de rareza ante el hecho de que la gran mayoría diga sentirse agotada aun y dormir las horas recomendadas; alguna clase de disociación, pero ¿de verdad?; ¡¿de verdad les extraña?!
Un giro histórico, en la humanidad, y pretendemos seguir actuando como si nada hubiera cambiado; como si todo fuera como siempre: pastos y gallinas y bosques y ardillas y rosas en el álveo del río y punto. La raza humana entera se metió en una crisálida y no creo que sea cosa de cuatro días mariposeros, salir de ella. Estamos en plena metamorfosis global: el proceso es largo e intenso; pesado; cargante; doloroso… e implica el duelo del ayer: una enorme pérdida, para el ser.
Necesitamos descansar.
Digerir la información.
Procesar el cambio.
El cuerpo sabe perfectamente que estamos transmutando; parece que nuestra mente poco ha tomado consciencia, de ello. Claro que tampoco es que haya habido preparación colectiva -por parte de nuestros líderes-: nos quieren hacer temblar los tobillos por meteoritos que nunca caerán, pero no nos educan para transitar realidades tales como la actual transformación histórica y a nivel mundial.
Cuando la novedad acecha, la confusión viene con ella: la incertidumbre del mañana necesita reordenar a diario el ayer, en pos de saber qué seguirá siendo útil y, así, purgar -acertadamente- aquello que ya no. Deshojando margaritas andaremos hasta que no veamos con claridad, porque no todo lo que reluce es oroy saberlo diferenciar es tarea de Escorpio, pero cargar con la mochila llena mientras avanzamos es… a-go-ta-dor. ¡Oh, el por si a caso! La selección debe ser inteligente; coherente con pasado y futuro; paso a paso realizada, en el presente.
Arduo trabajo colectivo, pese a que deba ser tallado a nivel individual, ¿no cree? La sociedad entera metida dentro de un capullo en red y la gente encuentra rareza y misterio en los síntomas que se desatan de ello.
Deberíamos estar ritualizando la experiencia, porque semejante cambio merece de trato sagrado, pero aquí estamos: encima, sosteniendo absurdamente las mil batallitas de nuestros gobernantes plutócratas, mientras nos someten a varias nuevas normalidades y a la vez que reparten y viralizan tópicos del siglo XXI como que lis ridis sicilis sin tixiquis ñiñiñi (sorry es que adoro escribir en el modo niñatada quejica; traducción: las redes sociales son tóxicasñeñeñe) y que por eso estamos todos mal de la cabeza.
¿Lo estamos?,
¿nosotros?
Yo no sé si las redes sociales son, por definición, tóxicas pero lo que sí tengo claro que lo es, es un prejuicio lanzado a la babalà (sorry, otra vez, porque es que también adoro esa expresión catalana; traducción: a lo loco) por anclar solo los resultados de a corto plazo y sin analizar con cautela cada factor que interviene en un cambio tan repentino, intenso e impactante como el que estamos viviendo.
Sea como sea, somos un montón los que nos estamos ocupando de la tragedia colectiva, a nivel individual; billones de seres sintientes y pensantes que seguimos siendo esponjas aún y con sesenta y siete años. Cincuenta. Cuarenta y uno. Setenta y dos.
Cada día de resaca.
Cada día con agujetas.
Pero está bien: el cuerpo se acabará adaptando; saldremos de ese cocoon mood y romperemos el pavimento para
sorry, over and over again, porque estoy escorpianamente f*ckin’ obsessed con esta mujer y el match entre la vibe de la season y el live es es-pec-ta-cu-lar(gh)
¿Qué pasó esta temporada, Mar, que publicaste dos artículos?
Pues es que en mi cabeza no había uno sin el otro: y esa es la vibe de Libra.
El que ahora tiene enfrente, está redactado en honor a la Luna llena en Aries,
que se perfecciona el martes 7 de octubre,
y que se encuentra en conjunción con Quirón.
Se van a activar nuestros Guerreros heridos internos:
va siendo hora de sanar; hora de luchar.
A mi entender, y en cuanto a campos de batalla, los duelos con espada siempre fueron los más nobles.
Por supuesto que comprendo la existencia de cobardes que huyeron, traidores por la espalda & co pero también que el instinto de supervivencia siempre jugó su papel: no todo el mundo tuvo buen maestro, con valores, junto a quien desarrollar sus habilidades; sí a muchos les tocó convivir con incapacidades como cegueras y cojeras, que desequilibraban la balanza -en cuanto a igualdad de condiciones-, además de otras heridas varias, mal sanadas y ganadas en antiguas batallas.
Pero cuando hablamos de personajes igualables entre ellos, al estilo de Aquiles y Héctor (y entiéndase, esta, como alta referencia; que igualables serían, también, quienes ostentaran menor nivel de habilidad pero equiparable entre sí): despierta -en mí- esa sensación de respeto entre oponentes: el valor de la valentía que habitaba en ese otro, solo y por el mero hecho de estar presente ante tan compleja situación; o el valor de toda arte desarrollada, en pos de bailar con ligereza y sosteniendo tan pesado objeto en mano, mientras se movía -este- con destreza; y, ello, sin olvidar que las armas blancas siempre permitieron que el cuerpo de uno se conectara con carne ajena, así que seguro había consciencia de todo aquello que implicaba ganar. Y eso es: el daño creado en la contraparte.
*problemático, para el cerebro, mirar a los ojos de a quien se está dañando y no ser capaz de reconocerlo. Ya ni hablamos del para el alma. Me pregunto, con todo ello, qué clase de registro inscribirán los éxitos a distancia y por bombardeo
*si no ha empezado a activar la visión metafórica, le invito a que lo haga ahora: espadas, aire y comunicación siempre fueron sinónimos -en campo simbólico-
Visto así: la victoria se convierte en relativa, ¿no cree? Y una batalla perdida, en posible ganancia para el futuro. Siempre hay precio a pagar, para satisfacer ese fuego interno al que llamamos deseo: la cuestión es si lo vale; la cuestión es si la balanza mantiene su equilibrio, con ello.
Recuerdo batallas dialécticas de mi juventud. Como buena geminiana con Ascendente en Aries, el ímpetu de ganarlas arrancaba -de mis entrañas- tremenda fuerza. Al derrotar a mi adversario, la sensación de triunfo era embriagadora; pero pronto acababa, si despertaba -al día siguiente- con brutal dolor en mi pecho. Así empezó a curtirse, mi cuerpo, para reconocer la consecuente pérdida de una gran victoria.
Por falta de sazón, no puse atención a las batallas ganadas que sí fueron compensatorias con lo que, en algún momento, me pasé al otro extremo del lado oscuro: evitaba los conflictos; anclé, como nueva fuente de deseo: no volver a experimentar tal dolor en el pecho, por haber dañado al otro. Pero el conflicto es fenómeno inevitable: el agotamiento, de solo correr y frenar golpes, acababa por permitir al otro alcanzarme con flecha o espada. Otra vez, ese dolor en el pecho: por permitir que fuera a mí, quien se dañara. De nuevo, desbalanceada.
Hace años conseguí poner consciencia: descubrí que, para subir de nivel, hay que afrontar retos; y que esto suele traer un necesario proceso de sanación posterior. Destacable, ese cambio, con mi salto de la carrera de Derecho a un máster de Mediación en Conflictos.
En ello sigo: cambiando; buscando ese encuentro en el que espada y escudo; paso adelante y paso atrás, procuren una verdadera victoria: la unión de ambas fuerzas en discordia.
la estrategia
batalla, lucha, disputa, conflicto…
dos fuerzas contrapuestas que se encuentran y necesitan:
Todo conflicto precisa de estrategia de gestión: saber cuando actuar y cuando esperar; cuando acercarse y cuando alejarse; cuando dar y cuando recibir; cuando ceder y cuando resistir; cuando hablar y cuando escuchar; cuando sostener y cuando soltar. Podría llenarle el artículo de esa clase de polos opuestos pero 1. ya sabe de lo que estoy hablando y 2. soy pro de dejar espacio creativo para el cerebro.
No solo es uno mismo, quien mantiene su equilibrio interno; ambos deben implicarse en preservar la armonía: un trabajo del día a día en el que la remuneración no se valora por cantidad sino por calidad. Y calidez; una clase de seguridad que tiene en cuenta su polo opuesto como consecuencia del simple hecho de vivir: la inseguridad; la incertidumbre; la duda; el peligro; el miedo que despierta nuestro instinto de supervivencia.
Supongo que, por ello y con el tiempo, nos volvemos más selectos:
No es tanto el quedarse con quien todo es fácily no hay conflicto sino con quien es fácil tratar el conflicto (y, ello, teniendo en cuenta que el conflicto es un reto -en sí-); con quien se aplican los principios de noble batalla caballeresca: hay respeto mutuo, consideración hacia la posible cojera del otro, valentía y valor reconocido por toda habilidad desarrollada, tanto propia como ajena.
el acuerdo
la norma consensuada
Hace unos años se puso muy de moda eso de poner límites. Algunos, con un poco más de lucidez, añadían el concepto sanos al final del concepto genérico, pero no recuerdo publicaciones en las que se desarrollara tal idea más que para decir si el otro no lo acepta, o se enfada, ahí no es.
Bueno: límites… no dejan de ser normas.
A mi modo de entender: es legítima una norma rígida, impuesta unilateralmente y de forma absoluta cuando entramos en materia de derechos y libertades fundamentales; o de forma temporal, si quiere llamarle sana, cuando -por ejemplo- la comunicación del momento no está actuando en pro del vínculo y se necesita tiempo para reordenar mentes; pero cuando hablamos de normas rígidas, absolutas e impuestas de forma unilateral ante cualquier situación… -lo más probables es que- eso no sea límite sano y le voy a decir por qué:
Es importante entender que las relaciones siempre están basadas en intereses y necesidades humanas: no solo de una parte; son las de ambas.
Una relación sana es una relación equilibrada, y ello implica igualdad (aplicando el principio de proporcionalidad, por favor y gracias). Si las necesidades e intereses de uno se superponen por encima de las del otro, sin opción a diálogo ni acuerdo alguno, hablamos de vínculo jerárquico.
*ahí le va una breve leyenda cantada, con moraleja adjunta y con opción a subtítulos en español -vía configuración-:
Somos muchos quienes olvidamos, muchas veces, luchar por nuestra causa: debido a FOMOs varias, a prejuicios castrantes, a deberes impuestos por rol interpretado (desde hijo, progenitor, amigo, pareja… y hasta trabajador, en una empresa), a la poca enseñanza de reflexión con criterio propio… y ya ni hablemos de la carencia existente en cuanto a la auto-detección y expresión de necesidades e intereses individuales, debido al culto occidental a reprimir emociones y entender dichos intereses como un mal bicho.
Llevamos en sangre costumbre inculcada por tiranos que siguen, aún, redactando leyes sin pedir consentimiento al pueblo; y el pueblo se sigue doblando ante sus gobernantes como si fueran referencia a seguir. Digo yo que estaría bien darle una vueltecilla ala tortilla, porque hay un lado que quedó quemado; que estaría bien darles un verdadero ejemplo a seguir.
Así que volvamos con el modo acuerdo: que el sano compromiso, como la buena tortilla, necesita de sus tempos.
la paciencia
la paciencia y el tiempo hacen más fuerza que la violencia, dicen
no por mucho madrugar amanece más temprano, dicen
Conocer a alguien es un proceso; un recorrido que se realiza cual medra del árbol y, debido a que ni todos funcionamos igual ni todos nos encontramos en el mismo punto vital, los espacios de reconocimiento son sagrados en pro de hacer crecer el vínculo. Y ese regalo, sobre todo, nos lo trae el conflicto.
No sé a quien escuché, hace días; semanas, quizá, poner de ejemplo el modo pause | unpause de Lily y Marshall (HIMYM), como referencia de gestión del conflicto con tempos, y me quité el sombrero entre risas.
Querer solucionar toda disputa en menos de 24h es una quimera; una fantasía; un delirio. Pruebe a comer cada día del McDonald’s: puede solventar el hambre voraz del momento, algún día puntual, pero ya sabemos qué resultados trae ese patrón. Solo la imposición irreflexiva es capaz de ““resolver”” problemas importantes a corto plazo; y corta me he quedado yo con la cantidad de comillas.
En tiempos de modernismo imperante, donde reina el mood del tiro millas con una sopa instantánea, no me mandes audios de más de un minuto y mi tiempo lo arrojo en el scrolling tiktokero, le invito a tomarse el conflicto como una charla de YouTube, si es fan de divulgadores que dan chapas de horas; o como una saga de películas, si es fan de Star Wars; o como una saga de novelas, si es fan de Tolkien; o como un álbum de música, si preserva el mood ochentero. Todo arte requiere de tiempo: y la gestión del conflicto es uno de ellos.
Hay contiendas que necesitan de reflexión; de reordenación interna y por separado; de sentarse a hablar y escuchar durante horas; incluso de una pausa de semanas, o meses, porque alguna de las partes implicadas necesita sanar viejas heridas enquistadas.
Porque la verdad es que todo guerrero suele salir herido de cualquier combate (ya ni hablemos de la novatada) así que consejo le doy porque razones tengo: si le es posible, no se lance a otra guerra sin haber sanado la anterior. Si se da cuenta tarde, ya en medio del campo de batalla, cruzamos dedos para que su oponente haya desarrollado su honradez; de lo contrario, le tocará salir corriendo.
la sanación
otra pugna más que afrontar;
esta vez: la de adentro
y le es aplicable todo lo anterior: estrategia, acuerdo y paciencia.
Todo ser humano tiene un Quirón, en Carta; toda persona encarna el potencial sanador, en su interior: ¡que se lo digan a nuestro templo, si no es así! Escuché una vez revindicar, a una farmacéutica, que el trabajo del médico solo es del 20%; que el cuerpo hace el resto. Y se lo había contado un médico.
Así que con lo que respecta al margen de intervención que tiene ese sanador: ¡será por falta de recursos, a día de hoy! Si no gusta la ¿seguridad social? (en fin), y a falta de dinero, puede recogerlos gratuitamente por internet y moldearse su propio remedio; si tiene dinero disponible en su bolsillo, existen tropecientos cursos con los que llenar su botiquín; y si prefiere invertir en el auxilio de un profesional, hasta puede aprender de él -mientras le ayuda-.
Y, sí, estoy apretando el botón de la autosuficiencia con propósito porque: esta luna llena ariana va acompañada de Quirón en cuadratura con Júpiter en Cáncer. Casi que no puedo evitar ver la exageración de la aniñada dependencia hipocondríaca en la que ha entrado nuestra sociedad actual: ante todo problema, hay récord histórico por repetición del consejo comodín ve a terapia. Creo que está compitiendo, en el top 10, junto al de tómate una pastilla.
¿Cuándo empezó a desacralizarse, la sanación?, ¿qué mente empezó a retorcerse, para achicar el abanico de opciones?, ¿quién repartió los flyers, para unirse a la fiesta de perpetuación de la dependencia -en formato capitalista-?, ¿no era, la sanación, terreno de cuidados para ayudar al caballero a volverse a valer por sí mismo?
Ya basta de castrarnos.
Quiero alzar la que dicen ser empoderadora voz de Napoleón: con toda seguridad, donde encontrará una mano que le ayude será en el extremo de su propio brazo.
No se lo retuerza, por sentirse incapaz: no es más humilde quien reniega de sus capacidades sino quien toma consciencia de hasta donde las desarrolló: a partir de aquí, decidir afrontar el reto y subirlas de nivel o dejarlas como están y pedir que otro le haga ese trabajo, bueno, eso ya está en esa mano que lleva pegada al brazo.
Yo creo que la vida siempre premia a los valientes, con la ayuda que realmente necesitan y conforme al camino que escojan; a los guerreros que abandonan las bombas y se atreven a agarrar escudo y espada, para afrontar toda batalla con pies en suelo, paciencia y de cara; a los caballeros que apuestan por el honor.
A los que apuestan por el amor.
esta vez, le dedico oficialmente el artículo a Claudia: una librana que adora la energía de Aries; un detalle tremendamente respetable
El Sol ya entró en el signo de Libra estando en oposición con Saturno retro, en Piscis, y Neptuno persiguiéndole, desde Aries.
Los regentes de este cuento son los dos amantes, que están armónicamente aspectados entre ellos y unidos para sostener alguna clase de loca catarsis:
Venus, en Virgo y en cuadratura con Urano en Géminis.
Marte, en Escorpio y en cuadratura con Plutón en Acuario.
Recuerdo, a mis cinco años, estar sentada en un aula de mi colegio a deshoras porque, por la bendita razón que sea, le dije a mis padres que quería apuntarme a clases extraescolares de inglés:
¿Cuál es vuestra película favorita?
¡Titanic!
¡Ah!, ¿y qué es lo que tanto te gusta de ese film, Mar?
¡Es que estoy enamorada de Jack!
Pero… es un poco mayor para ti, ¿no crees?
¡No pasa nada! Cuando me muera, me reuniré con él en el cielo y ¡nos casaremos!
En fin; la verdad es que, para mí, Jack Dawson estaba muerto y hundido en la mar (¡y tanto!). Tiempo después, descubrí que -en realidad- se trataba de un hombre llamado Leonardo DiCaprio y que seguía vivo y coleando; y, otros años más tarde, que su Sol y su Venus están ubicados junto a mi Plutón en escorpio y en mi Casa VIII (no sabe cuan energéticamente literal es ese enamorada de unmuerto y hundido en la mar, en este caso); y que mi Ascendente cae cerca de su Descendente y viceversa (aquí tenemos la vibe casamentera); y mil cosas más que no tenemos tiempo ni espacio para nombrar y aunque para usted pueda, todo ello, sonar a idioma extraterrestre: para mí es la perfecta presentación, como iniciación en el concepto de Sinastría.
¿Por qué? Pues es que no voy a tirar del típico hilo de socios, parejas, amistades & co para presentarla; el cielo pide ánimos con un matiz un poco más dark&crazy, aunque con efecto armonizador, así que nos vamos directos al apartado del misticismo.
De hecho, es que me parece la mejor forma de hacerle notar cómo funciona: si nos ponemos a hablar de sus más allegados… bueno, ahí hay demasiada historia aterrizada como para que su mente se me distraiga con ‘me hizo‘ y ‘me dijo‘; y yo pretendo ponerle la obviedad energética enfrente.
Pretendo, deliberadamente, acercarme lo más posible al desvelo de lo aparentemente absurdo: no conoce, en realidad, a esa persona.
Un actor a quien ha visto interpretar un personaje; una celebridad que solo muestra su cara pública; el ponente que dio una charla en el congreso del fin de semana; el colega de un colega de su primo-hermano; alguien con quien compartió unas horas de avión; un flechazo que tuvo esta mañana, andando por la calle…
Sea quien sea y como sea: hay algo, en ese alguien, que activó una clara reacción -en usted-, aunque fuera confusa para su mente, y a diferencia de muchas otras personas que le resultan indiferentes.
‘No sé por qué pero me pone de los nervios‘; ‘no sé qué tiene pero me encanta‘; ‘a la que abre la boca, me dan ganas de abofetearle‘; ‘a la que abre la boca, me dan ganas de comérsela‘; y no olvidemos el mítico dicotómico ‘no le soporto así que sigo cotilleándole el instagram‘.
Los astrólogos le llevamos ventaja, ante las situaciones WTF: en primer lugar, porque el conocimiento recogido nos ha regalado algo más de consciencia sobre esas locuritas humanas varias, con lo cual sabemos que son la cosa más normal del mundo; y, en segundo, porque si podemos conseguir los datos de nacimiento de esa persona, tenemos vía facilitadora para aclarar nuestra mente con respecto a qué c*jones ha pasado aquí.
la carta natal
Sí, sí, sí… Lo sé; lo sé: debería desarrollar cómo funciona una Carta Natal, en primera instancia. LO SÉ, pero si ha leído todo lo que he publicado, hasta ahora, sabrá que tengo vínculo estrecho con el corazón. El artículo está en producción; saldrá del horno, en algún momento.
Le redacto una pequeña intro -lo más visual posible que se me ocurra-, a continuación, y ya profundizaremos cuando toque.
Todos salimos del vientre de nuestra madre biológica, en algún lugar de este mundo, a una hora y minuto|s exacto|s dentro de un día de un mes de un año y precisos. En ese exacto y preciso momento, el sistema solar estaba distribuido, también, de una forma precisa y exacta: Sol, Luna, Venus, Saturno, Urano & co nos rodeaban desde alguno de esos 360º que envolvían la Tierra en un manto de fertilidad.
Su Carta Natal es el dibujo de esa rueda; de ese instante, y contiene ubicada la Tierra (y a usted, consecuentemente) en medio de todo el jaleo.
*probablemente haya creído, hasta ahora, que su signo zodiacal tiene todo que ver con la ubicación de su constelación en el cielo. Meeeeec! Falso: la astrología no funciona así; al menos, no la occidental | tropical -que es con la que yo trato-.
Dentro de los 360º que nos rodean, hay un espacio de 30º reservado para cada uno de los 12 signos; y no es algo aleatorio: están colocados en un orden estudiado por nuestros ancestros y durante años; siglos; milenios; no lo tengo claro pero existe una coherencia, en dicha sucesión. Si le apetece cotillear; si le magnetiza, esa clase de información, cual golosina: pruebe a googlear los 12 pasos del viaje del héroe.
USTED
*en su Carta Natal encontrará varios simbolitos dibujados en ese espacio en blanco; esto solo es el dibujo de la rueda zodiacal que nos envuelve.
La mirada del astrólogo humanista | psicológico | evolutivo entiende que el concepto de Carta Natal se trata de algo así como un espejo. Cada objeto, astro, planeta, símbolo o llámele X, ahí dentro dibujado, representa una faceta suya: porque aquello que estaba allá afuera, cuando nació, quedó anclado aquí adentro; o, aquello que estaba allí arriba, quedó anclado aquí abajo.
Al estar, cada una de esas facetas, situada en alguno de esos 30º -que ocupa alguno de los doce signos-, queda teñida de su energía: es decir, cumple con sus requisitos o características.
Por ejemplo, la ubicación de Marte le hablará de su faceta guerrera y conquistadora: si se encontraba dentro de los 30º que ocupa Libra, cuando nació, actuará de forma distinta a si se encontraba dentro de los 30º que ocupa Aries.
*le hablaré mucho de ‘mi Marte‘ y ‘su Marte‘: se trata del slang astrológico; queda muy largo decir ‘la ubicación de Marte cuando nacimos‘.
*ese signo zodiacal que se sabe todo el mundo es el de su Sol: es decir, la ubicación del Sol cuando nació.
LA SINASTRÍA
En ese mandala, se superponen esos dibujos de las dos personas en cuestión (p.e. usted y la celebridad) y de tal forma que se siguen diferenciando ambos; con lo cual, podemos observar como interactúa cada faceta de cada persona y ante la otra, según su ubicación matemática y respecto a la otra.
De ahí, sacamos una interpretación (estudiada, que no canalizada de la nada ni encontrada dentro de una bola de cristal: el astrólogo puede ser adivino pero no lo es por definición; todos nos hemos formado en alguna escuela y no es Hogwarts. OJALÁ).
A ver: me encantaría tirar del hilo de Mar cinco añera con Jack el muerto pero hay que decir que, este señor, nos tocó el Plutón a muchos -a través de Titanic-: no es un planeta que se mueva rápidamente, por esos 360º, así que muchos millennials lo tenemos ubicado donde su Sol y su Venus; y como no voy a redactar una interpretación de la sinastría entera -en este artículo-, porque ni de coña cabe en 10 minutos de lectura, me lanzo a inventarme otro ejemplo:
Pongamos, por un casual de un mundo imaginario en el que los astros se alinearon (he, he), que su Marte y el mío se encontraran en tensión (esto puede ser: próximos a los 90º de distancia, o próximos a los 180º, el uno del otro -porque, sí, me reitero en que es algo matemático-) dentro de esa rueda. Y pongamos, por otro casual, que nos cruzáramos por la calle en un momento en el que yo tuviera ese Marte activado: por ejemplo, al estar discutiéndome con alguien (warrior!!).
Lo más probable es que usted tuviera alguna clase de reacción marcial, al fijarse en mí: bien porque sintiera a su Marte socavado y le incomodara la expresión del mío, así que desearía salir de ahí corriendo lo más rápido posible; o bien porque lo sintiera reforzado y le irritara mi forma de discutir, así que quizá le saliera de la entraña un comentario hater para que me callara, a lo lejos y por la cara; mientras, yo qué sé, la persona que estuviera a su lado le diera todo absolutamente igual.
No hace falta desarrollar un vínculo para que las sinastrías emerjan del subconsciente; solo colocar a un otro enfrente.
la maestría del espejo
voy a tirar un poco del hilo jungiano
Ha habido una sobredosis de Ley del Espejo, en estos últimos tiempos, así que voy a compartir definición de la IA pero remarcando dos palabras súper importantes que forman parte del concepto:
Este principio sugiere que aquello que percibimos o nos molesta en otros, o lo que nos atrae de ellos, PUEDE SER un reflejo de nuestras propias cualidades, incluso aquellas que no hemos reconocido o aceptado.
Que pueda ser significa que no siempre es, ¿oke? Había que aclarar esto, antes de proceder, porque -hablando de dark&crazy- he escuchado a un montón de gente que todo lo reduce al todo lo que me rodea soy yo y no es sano para la mente, familia.
Dicho esto…
A veces, sí; la vida nos traerá a nuestro mismo Marte y a través de otro (en conjunción: alrededor de 0º de distancia o, simplemente, en el mismo signo), como forma de espejo para que veamos afuera el potencial que no estamos viendo adentro. Ello nunca significa que estemos haciendo o debamos hacer, con nuestro Marte, lo que el otro ni de esa misma forma (no estamos destinados a ser clones, señorxs). Es decir: la vida, a través de la astro, no nos está diciendo cosas como ‘copie su estilo de lucha‘.
¿Se ha sentido más perdido que Ícaro por el río Nilo, alguna vez, ante una hoja de un examen? Siempre está el compañero de al lado, para cotillearle la respuesta: puede copiarla, palabra por palabra, pero también puede usar esa redacción para inspirarse y, a partir de ella, crear la suya y propia.
Además: nos puede llegar la mejor versión, admirada y envidiada, pero también la peor (por ahora, que yo haya experimentado, no hemos alcanzado level de activar siempre nuestras facetas con virtud, aunque sea el objetivo deseado), probablemente temida. Y me vuelvo a repetir: no significa que deba seguir sus pasos; como tampoco que usted sea, por definición, así de c*brón. Son reflejos de algo parecido a aquello que somos capaces hacer, según qué camino decidamos escoger.
*consejo: bien curta su discernimiento
A más inri: si el Marte -que le trae otra persona- no es el mismo que tiene usted en Carta, el efecto espejo se reduce: quizá esté en un signo de mismo elemento (fuego, tierra, aire, agua) o de misma cualidad (cardinal, fijo, mutable) o de misma polaridad (yin | femenina | in, yang | masculina | out) pero hay tropecientas características que divergen.
*si quiere profundizar, le dejo con dos de mis grandes maestros: aquí
*me reitero en el consejo: bien curta su discernimiento; ni los astrólogos tenemos siempre acceso a la sinastría, para siempre poder descifrar el mensaje con más claridad y rapidez. Aunque con más ventaja y consciencia, nos toca tomar el mismo camino
la maestría de la convivencia
y aquí tiro del hilo máster en mediación de conflictos de la UB,
que aprendí mucho de eso
Existe aquello que se llama interacción y que conlleva la condición humana de convivir con un otro y que, no sé por qué motivo, la mayor parte del discurso espiritual, de autoconocimiento y crecimiento personal olvidó, quedándose atascado en el yoísmo; y es otra virtud humana aún MUY pendiente de desarrollar.
Libra nos lo recuerda.
Hay muchísima destreza, ya, en el mero hecho de aprender a cooperar con energías que nos son incómodas -de primeras-; otro nivel, lograrlo. Incluso un mismo Marte puede ser una p*tada, en ciertas situaciones.
Pongamos que usted y un desconocido, con quien comparten Marte, son destinados a empujar un nuevo proyecto de forma conjunta (obviando la facilidad o dificultad que puede añadirle el signo en que se encuentren): en primer lugar, hay que aceptar que la faceta marcial siempre tendrá tendencia a la competencia (#diosdelaguerra -tataratará…) para redirigirla hacia lugares útiles.
Mal asunto centrar toda la atención en el efecto espejo, en dicho caso, porque: si solo vemos lo que compartimos, la competitividad no hará más que aumentar (versión eso es lo que se me da bien a mí; no te metas en mi terreno, biatch). Por lo tanto, será mucho más interesante poner el foco de atención en las diferencias: ¿qué habilidades -de ese Marte- he desarrollado yo y el otro no, y viceversa, para que podamos aportar -cada uno- algo útil? Porque ¿qué sentido tiene que haya dos personas iguales, aportando exactamente lo mismo en un proyecto, si lo puede hacer una sola?
No es tarea fácil, aprender a sostener la tensión que pueda surgir entre facetas que se encuentran en conjunción (0º), cuadratura (90º) y oposición (180º). Es desafiante, coincidir con alguien que despierta esa clase de reacciones internas; pero también paliable, cuando entendemos que existe la complementariedad. Ese donde no llega usted, llego yo y viceversa.
A veces, ponemos tanto foco sobre lo que nos molesta del otro que olvidamos todo lo positivo que hay en eso de lo que no une, nos separa; que está bien conservar, cada uno, su espacio; entender que no hay que coparlo todo; ceder terreno. ME VUELVO A REPETIR pero en formato pregunta: ¿de verdad quisiera que todo el mundo hiciera lo que usted y como usted? Clones, clones, clones…
La virtud, a veces, se encuentra escondida ante nuestra mirada: algo hecho de forma distinta no implica vicio ni maldad ni enfermedad, de forma automática. En muchas ocasiones, carecemos de la información sobre el contexto; situaciones en las que sí entiendo, desde mi mirar, la proyección de la que habla Jung: nuestra reacción tiene más que ver con nosotros que con el otro.
el libre albedrío
todo ello nos remite, automáticamente, al juego entre destino y voluntad
En una sinastría, pues, podemos observar una tendencia, o una alta y baja probabilidad, de que sucedan ciertos acontecimientos entre dos personas o, como mínimo, por parte de una de ellas y ante la otra. Es decir: podemos ver qué carta juega el destino.
AÚN ASÍ, la previsibilidad con la que juegue|n sus cartas reducirá a medida que crezca|n en consciencia. Lo que no se hace consciente, se manifiesta como destino -dicen. El libre albedrío siempre quedará disponible, para quien esté dispuesto a hacer el trabajo de darse cuenta. Más aún, si se aplica en cada caso y por separado; no reduciendo todo a un solo patrón o herramienta o forma de ver la vida.
*es decir: ninguna sinastría está predestinada al fracaso; es solo que hay algunas que implican más retos que otras. La astrología nos cuenta los por qués; un buen astrólogo, puede añadirle los para qués. A partir de aquí, todo depende de la voluntad de hacer y deshacer que tengan las partes implicadas
Libra juega a equilibrar los opuestos: destino y libre albedrío; yo y usted o foco adentro, foco afuera; problema reconocible, problema nuevo; solución reutilizable VS pongámonos creativos…
Yo le diré que no necesita de la astrología para alcanzar a entender. Sí; pone el camino más fácil así que siempre es bienvenida, pero en el cuerpo humano hay más sabiduría de la que parece.
Voy a meter la de quien busca, encuentra.
Pedid y se os dará.
La Vida siempre provee.
un poco de arte, para cerrar
Existe un video, en el instagram, que resume MUY brevemente una obra de arte creada a partir de la interacción entre dos seres y de una forma muy peculiar: cómo observa el uno a la otra mientras la otra solo se observa a sí misma [le dejo aquí el link (btw, gràcies Shuan <3)]. El primero usa la foto y la segunda la escritura y, pese a que la conclusión que anuncia el instagramer diverge un pelín -de la que estamos tratando aquí-, creo que podrá ver mucho de lo que hablo -en ello-.
Hay realidades que son conjuntas: para todo el mundo o para más de uno, pero hay otras que son peculiarmente personales. Cuando entran, dos realidades divergentes, en interacción: sucede la magia; esas cosas maravillosas que solamente podemos ver si prestamos atención y dejamos el espacio libre, para que quepa observación del adentro y del afuera.
Son esos pequeños detalles que solamente ve usted, en ese otro y, a veces y si hay suerte, ese otro, en usted los que procuran un cambio; un avance; una evolución, por minúscula que sea, en cada uno de los seres. Porque no, no todo es efecto espejo: también somos capaces de captar matices ajenos que no están en nosotros y valorarlos; y eso también dice mucho de quien lo sabe ver.
La sinastría nos cuenta un montón, sobre todo ello, pero nada hay como vivirlo.
También le dejo con un film que puede encontrar en Filmin, estos días, y que -creo- también está en Amazon Prime. Si se siente muy rebelde, siempre puede buscarlo en alguna página pirata.
Le invito a darse cuenta de cómo cada par de personajes tiene una relación distinta y como ese mismo vínculo interactúa en relación con los demás y cómo, todo ello, activa, desactiva y reactiva arquetipos o facetas y sus consecuentes acercamientos y distanciamientos: creencias confrontadas, compartidas, enseñadas y aprendidas; distintas formas de interpretar y afrontar una misma situación… y ¡el amor está en el aire! Tanto como la locura acuariana, descendiendo hasta el nivel del drama escorpiano. Osease que dark&crazy pero, en plan, que da risa. Es diver, se lo prometo.
A mí modo personal de ver, creo que tenemos bien representado el cielo en ella:
También, es que soy fan de Woody Allen así que Patricia Clarkson suele tirar de mi hilo; igual que el trígono (120º) que le hace su Venus escorpiana a la mía, ubicada en Cáncer. Y el Marte leonino de Cillian Murphy se clavó justo donde el mío, desde 2005, así que siempre me muevo entre la envidia y la admiración -ante sus performances-. Y eso ya son confesiones de una astróloga con síndrome de Stendhal. Nah, eso último es broma. Bueno, a medias; no estoy diagnosticada. Quizá solo es filia por el arte o más bien es que ya hubiera muerto, si no existiera. Y eso también es #dark&crazy
me tiene knockeada la magia que nos trae, este año y de forma excepcional, esta temporada virginiana:
tenemos tres lunaciones, en total; dos de las cuales son eclipses.
abrimos y cerramos season con dos de nuevas; la segunda, eclipse solar: domingo 21 de septiembre.
este fin de semana tenemos eclipse lunar: domingo 7.
¿Se puede creer que una gorra inspiró la creación de este artículo? Y me la compré. No es algo anti-natural o extraordinario, en mí, seguir señales cual chiquilla a una mariposa -a veces-, una abeja -otras- (tranqui, que de ahí se saca miel); casi que es mi pan de cada día pero, aún así, me parece gracioso mencionarlo como si lo fuera porque: lo que sí es, es representativo del significado de su titulo.
Escuché, una vez, a Alan Watts hablar de la fe como concepto opuesto a la creencia: mientras la segunda supone un apego, decía, por miedo a la incertidumbre que trae -consigo- el futuro, la primera implica libertad, por confianza ante su -aparente-caos. Un debate humano que se activa ante lo desconocido: entrega o resistencia.
Digamos que la creencia se impone cual orden prefabricado ante el caos: religión, cienciadelsigloXXI, un plan metódicamente preestructurado… La fe se entrega al caos; así, aprende de su orden.
Luego, ya, que cada uno haga con ese aprendizaje lo que le plazca; claro.
Leí, también y por ahí, a un tal Jaime Rubio que publicó lo siguiente: «si sabes exactamente lo que haces, no es tu camino; estás copiando el de otro. Tu verdad se sostiene en la incertidumbre. Cuando es tu camino, no tienes un mapa; no sabes si funcionará; no hay fórmulas exactas; no hay garantías, solo esa sensación de que es tu llamada. Tu camino no tiene guión; lo escribes mientras avanzas.«
Un poco al estilo «caminante no hay camino…» ¿verdad? Ordenar y reordenar lo que llega, a medida que un pie se coloca frente al otro; pequeñez a pequeñez; a través de cada ‘tontería’ que empieza por dar un micro-giro a nuestra vida: dejar el móvil en casa, recoger una carta del suelo, probar un nuevo shampoo, empezar a saludar al conductor del autobús, aplicar a una oferta de trabajo… o comprarse una gorra.
–A ver,Mar… solo es una gorra; no tiene tanta importancia
–Pero es que ¡le sorprendería lo extraordinarias que han sido las maravillas que me ha traído la vida, a través de lo que aparentaban ser nimiedades!Si van acompañadas de corazonada, siempre traen cosas más grandes
De momento, estoy escribiendo este artículo y no otro. Gracias.
la exquisita imperfección
Apuesto a que ya adquirió cierta notoriedad, la manía virginiana y su colmo llamado TOC (trastorno obsesivo compulsivo), por una de las grandes constantes de este mundo: la imperfección. ¿Sabía usted que la etimología de la palabra perfección implica la acción de dejar algo completa y totalmente acabado? Se refiere a la terminación.
Gracioso, puesto que -a su vez- hay una característica básica, en Virgo, relacionada con la productividad del día a día: la rutina; la utilidad; el seguir haciendo una y otra y otra vez, perfeccionando todo y a su paso. Hay que ponerlo todo en su sitio.
¿Qué haceres le daríamos, como input, a ese espíritu perfeccionista si no hubiera nada pendiente de acabar?, ¿si ya fuera todo como precisa ser? Su compañero de juegos y conflictos, por oposición (Piscis), interpretaría un extraordinario papel pues con elocuencia podría quedar dicha la mítica de «el todo es la nada y la nada es el todo«; porque como ya estaría todo hecho, quedaría nada por hacer.
Imagino un probable cocircuito mental en cada virginianx habido y por haber, que acabe leyendo estas palabras, porque ‘oh, oh… eso sí tiene sentido‘.
musa . . .
musa . . .
musa . . .
the high rate heartbeat
en español sería algo así como ellatido del corazón a toda h*stia.
disculpe mi peregrinaje lingüístico;
a veces, encuentro más poética la expresión que usan en otro idioma.
Hay una canción catalana que dice «vamos muy bien si también te tiembla el pulso […] vamos muy bien: tenemos miedo«. Se llama la señal que esperabas (pero en catalán; obvio). Esa gente sabe de lo que hablo, en este artículo.
Puede tener cierta dificultad, para el cerebro humano que ha anclado unos deberes y lógicas -aprendidos durante años-, entender que: aquello que nombramos como azar, puede conducirnos hasta un desconocido lugar que sí tenga sentido. Comprendo el miedo que se vaya a levantar cuando sea ese empuje inevitable, de la vida, el que nos arrastre hacia esos lares; pero más aún cuando -siendo evitable- uno se plantee la posibilidad de tomar la decisión de: andarlos a consciencia.
El primero es accidental; muy fácil culpar a alguien o algo, si el resultado se considera desagradable; muy fácil caer en la tentación de dar media vuelta y volver a zona ¿segura? El segundo requiere de coraje porque el único responsable será uno mismo y esa sí es una carga pesada. Aquí es donde creo que Virgo y Piscis se pueden encontrar porque, aunque por razones distintas, el miedo será compartido.
Tengo esa teoría: que el camino trillado contiene un rebaño de gente auténtica y destacable que se convirtió en clon por miedo a asumir la responsabilidad de liarla parda; de sostener la imperfección y la incertidumbre. Más cargas pesadas. Supongo que supone demasiados posibles problemas a resolver y, eso, segurísimo que generaría cortocircuito en mentes, a la virginiana, y corazones, a la pisciana.
Porque, claro, ¿quién le asegura que esa corazonadaobtendrá resultados agradables?, ¿será como se siente?, ¿causará algún daño?, ¿cómo c*jones se anticipa a repararlos si desconoce el camino?, ¿cómo asegurar que alcanzará la perfección?, ¿que podrá acabar lo que empezó, sin plan previsor?
[aquí es donde insertamos ese high rate heartbeat y que suele echarnos a todos pa’trás]
*hay que armar el corazón de fe y la mente de herramientas. No queda otra. Pa’ lo que venga. A ciegas. Esa es nuestra butxaca màgica del Doraemon, señorxs.
Hay muchos que decidieron entregar su vida a YouTube cuando era tierra perdida en la nada; ahora, su destino principal es tierra andorrana. Si escucha hablar a la mayoría de artistas que han alcanzado cimas, tienen el mismo discurso de base: la fe; la corazonada de poder entregarlo todo porque el azar les iba a beneficiar.
No es que echaran moneda a la fuente de la suerte y hasta luego; no es que hicieran nada; no es que se colgaran de una tirolina y permitieran al viento llevarles al otro lado: trabajaron, día a día; paso a paso, junto al azar. Haciendo camino, al andar.
chaosmakes the muse
y esa es la frase escrita en mi nueva gorra.
puedo cambiar a la palabra guitarra, si ya le repatea el cerebro la otra.
también me la compré por corazonada aunque, bueno, esa tiene un poco más de historia.
Virgo y Piscis, aunque por razones distintas, son las energías más hipersensibles del zodíaco y resulta que este año ya empezaron a sostener uno de los eventos astrológicos más intensos: las temporadas de eclipses; temporadas de muerte y resurrección.
El concepto de eclipse gira entorno a Sol, Luna y lo que los astrólogos llamamos Nodos Lunares: un caminito celestial que lidera el Nodo Norte. No estoy tirando del hilo virginiano para que se acerque a Piscis de forma aleatoria; es que dicho Nodo se encuentra ahora en zona pisciana; a 180º exactos del Sur: ubicado en Virgo.
La muerte ha colmado mis últimos años: literal y metafóricamente. Doy fe, por experiencia in extremis, que el vacío de los finales deja espacio para nuevos comienzos: la vida llena de sorpresas lo que la muerte consumió. Al final, cuando el aforo está completo, pocas cosas más caben dentro ¿sabe?
Pero hay algo que siempre permanece: lo esencial. Persiste; se queda, de forma perenne, lo verdadero e indestructible. Esas cosas que siempre fueron, siguen y seguirán siendo porque son del ser; son de verdad y de forma infinita. Aunque les pase un camión por encima; aunque se ponga el mundo entero de por medio y del revés; aunque se luchen a la contra; aunque se nieguen con rotundidad; aunque se conviertan en diana de asolación.
Esas cosas que amábamos ya antes de conocerlas y sin saberlo y que, al encontrarnos con ellas, hinchan nuestros pulmones y aumentan la fuerza con la que nuestro corazón late. ¿Cómo no va a temblarnos el pulso, junto con la mera idea de hacerlas realidad?
De esas cosas emergen corazonadas. Ese es el camino a hacer al andar: fuente de vidas extraordinarias.
Así que le voy a preguntar, por si la suerte nos acompaña hoy: ¿hay algo que le persiga cual fantasma?, ¿una supuesta maldición, porque se repite y en bucle en su cabeza?, ¿un presunto imposible que le atormenta sus noches?, ¿un deseo que sigue echando a patadas, y fuera de su cama, cada mañana? Y, todo ello, pese a que ilumine su mirada.
Si mi vida hubiera sido distinta… si lo hubiera visto antes… si me hubiera atrevido cuando aun era joven… si tuviera el dinero… si tuviera el valor… ¿cuánto tiempo lleva rechazándolo?, ¿cuánto cambió su vida, mientras eso permanecía?, ¿cuántos finales experimentó, y sigue estando ello en pie?
Esa también es su musa y es el caos, quien la crea.
Mientras se decide, le dejo una meditación para acompañar la vibe del eclipse y aprovechar pa’ aniquilar lo asolable. Hay que hacer criba virginiana, compañerx, para que el elixir merezca su nombre y Piscis se cuele por su ventana.
Día 7. De septiembre. Eclipse lunar. En Piscis. Con el sol ubicado en Virgo. Me descubrió el canal una virginiana así que se puede fiar; aquí no hay falla. He, he.
En fin; yo me regodeo en esa energía pisciana que encarno, a través de mi Luna, porque esta temporada todo apunta a esas maneras pero todo es, siempre, de ida y de vuelta.
ordermakes the muse
Si ya integrada esa vibe pisciana, habrá que recordar su opuesta. Tampoco queremos colmar el mundo bajo el manto del desorden y quedarnos todos colgados de la tirolina: es más divertido cuando alguien nos empuja con diligencia, para que nos deslicemos agradablemente por ella; y se hace más relajado, si el espíritu virginiano ha asegurado el buen funcionamiento del mecanismo y en pos de no acabar estampados contra un árbol -como mínimo-.
Yo he estado ahí. Aun sigo quedándome ahí, de hecho: colgada de la tirolina, en muchas ocasiones. Lo adoro: amo ponerme los cascos y viajar a mundos que solo existen a mi otro lado. Sentirlo todo como si fuera real; real de palpable, porque se puede rozar con las yemas de los dedos, pero también adoro el agudo dolor que me supone curtirlas, día tras día, al pinzar cada cuerda de mi nueva guitarra. Todo, en pos de integrar la técnica y empezar a interpretar, yo, esas hermosas melodías que me alzan, siempre, cual cuerda a una bandera.
No habrá dolor, llámese este callos o miedo, que frene trabajo hecho en pro del corazón.
para criaturas tan pequeñas como nosotros, la inmensidad solo es soportable a través del amor (@la_inmortalidad1)
[ por supuesto, Alex Warren es un virginiano nacido el 18 de septiembre del 2000 ]
*dedicado a Felipe, un virginiano (con ascendente en Piscis) que me regaló una lectura de Carta Natal -para mi cumple y hace ya unos años-; y que de ese pequeño y detallista pormenor salió un cambio de vida, para mí, porque resultó ser -la astrología- una de esas cosas que se aman, ya, antes de conocer.
Felipe: sabes que sé que tú sí sabes de qué hablo en este artículo.
Hace dos días que el Sol entró en la zona celestial de Leo y esta noche se perfecciona su luna nueva, en oposición partil con el ya famoso Plutón en Acuario.
Inicia un nuevo ciclo, para el león, y precisa de la iniciática autodestrucción.
¿Qué pasaría si le lanzo una pelota en la cara?, ¿y si se la lanzo por detrás?; ¿qué pasaría si le insulto?, ¿y si le abrazo?, ¿y si le insulto y luego le abrazo?, ¿y si le abrazo y luego le insulto?, ¿y si le insulto, le lanzo una pelota en la cara, me acerco a abrazarle y luego le lanzo la pelota por detrás?
¿Cree que todos reaccionaríamos igual, ante la misma situación?, ¿habría diferencia, entre hombres y mujeres?, o ¿entre gente con más energía masculina y gente con más de femenina?, ¿dependería de la cultura?; ¿cree que si seleccionáramos un pack de hombres, con mucha energía masculina y de la misma cultura, encontraríamos un patrón similar?, ¿y si fueran escogidos dentro del mismo colegio?, ¿de la misma clase?, o incluso… ¿nacidos dentro de la misma familia?; ¿sabe por qué razón su mente está procesando, ahora mismo, un montón de prejuicios al respecto?
A día de hoy, ya no es ningún secreto que el ser humano está formado a base de patrones: es decir, soluciones reutilizables a unos problemas comunes de diseño (que esas soluciones sean útiles o no, en cualquier caso, ya es otra historia). ¿Qué nos diferencia, entonces, de la inteligencia artificial?, o ¿de la tecnología, en general?, de hecho: ¿de cualquier máquina? También está codificada; programada; «domesticada». Osease, también se creó en base a unos patrones.
¿Cómo no va a tener acojonada a la gran mayoría, la existencia de la IA?; ¿quién se ha hecho a sí mismo?, ¿quién escogió sus propios patrones y a consciencia? o, mejor dicho: ¿quién se esmeró en liberarse de los patrones con los que le programaron?
Uff… calentando motores ando así que permítame hilar más fino, aún: ¿quién, simplemente, puso la lupa y su atención encima de ellos?
¡¿QUIÉN SE AVENTURÓ A BUSCAR SU SINGULARIDAD?!
El otro día me contó, la IA, que -desde la mirada matemática y física- la singularidad es un límite del conocimiento en el que las reglas fallan. Desde la mirada tecnológica, se entiende como otro límite: en este caso, de predicción. Ambas tratan sobre umbrales irreversibles que redefinen lo posible.
¿Ha interactuado con gatos, alguna vez? Son grandes maestros de plantarnos ante esta clase de retos: ¿ser predecibles, en sus actos?, ¿fáciles de entender, por nuestra mente?, ¿de dejarse manejar, por humanos? Su fama radica en un gran patrón: el descontrol ajeno; la propia autoridad.
Esa es la energía felina; la quinta fuerza del zodiaco: bienvenido sea, a la esencia leonina (grrawr).
la singularidad de la inteligencia (artificial)
Es esto lo que tanto miedo peliculero da, de la tecnología, ¿verdad? Que se alce en singularidad; que deje de ser predecible; que destruya sus patrones. No solo dejaría de tener la utilidad que le damos sino que perderíamos su control. Podríamos decir, entonces, que ¿se convertiría en aleatoria?, ¿tendría libre albedrío?, ¿gozaría de voluntad propia?, ¿a caso es, todo eso, la misma cosa?
*porque, claro, como supongo que ya habrá escuchado -con anterioridad-: para romper con un patrón, llámese hábito, se necesita la fuerza de la voluntad (a lo que muchos llamamos alma).
¿Qué pasaría, con nosotros?, ¿cómo deberíamos accionar y reaccionar, con respecto a esas máquinas con supuesta voluntad?, ¿a caso tendríamos el control sobre nuestra propia reacción?
– Vaya, vaya… así que ¿todo miedo se reduce a la incertidumbre?
Si es que me es posible ver alguna forma, hoy en día, en la que las máquinas acaben dominando al ser humano: esa es mediante la puerta -del abanico- en la que el ser humano siga sin poner consciencia a sus propios patrones. Sabe que la IA sí los está reconociendo, poco a poco; paso a paso, ¿no? Incluso de forma personalizada.
Pero qué triste me parece, porque la verdad es que no hay máquina con voluntad ni libre albedrío. ¡Qué tristeza de mundo, en el que la voluntad quedara sometida a la novoluntad!, ¡el libre albedrío anulado por un ente que ni siquiera lo tiene!
la singularidad del ser (humano)
Cuando se alza la singularidad, parece que toda pretensión de dominio externo, sobre ella, queda fuera de alcance.
Es algo así como si, al jugar al ajedrez, cambiaran las reglas según la persona que tiene enfrente: la sorpresa se encuentra a cada vuelta de esquina. No vale prejuicio alguno; el juego necesita de presencia absoluta y de control sobre uno mismo porque el ajeno no está dentro del menú.
¿Ha conocido, de primeras, a una persona que le sacara de su terreno? Hay algo, en ese alguien, que no encaja con los patrones que reconoce, incluso inconscientemente, y ante los que sabría perfectamente cómo actuar -para obtener ciertos resultados-. ¿Qué fue del protocolo?, ¿de la norma social?
#DRAMA
¿Ha visto, alguna vez y en los ojos de alguien a quien conocía desde siempre, que algo había cambiado -en su mirar-? Ya no es la misma – pensaría, usted; o ya no es el mismo. Repentinamente, en un giro inesperado de los eventos, ya no sabe qué hacer donde antes le era fácil proceder porque, lo que antiguamente le resultaba predecible, se convirtió en reto. Ya no puede, usted, manejar esa situación y no se trata de cualquiera sino alguien que le importa: hay un apego emocional y a una rutina creada. ¿Qué pasó con el control?, ¿se desintegró?
#AÚNMÁSDRAMA
Las reacciones suelen tender a los polos opuestos, en dichos casos, ¿verdad? Hay quien queda sumido ante la desesperación e incluso el miedo porque ¡esto no es normal!,¡estx muchachx es impredecible!, ¡está fuera de control!,¡así se pone nervioso cualquiera! Mientras, en el otro lado, hay quien queda fascinado; emocionado e incluso derribado por la envidia, al experimentar la sensación de novedad, y ¡uh, uh! ¡cómo mola estx tíx!, ¡yo quiero ser como él|la!; ¡¿cuál será su secreto?!, ¡¡¿cómo ha conseguido esto?!!
Creo que a esos patrones, ahora, se les llama modo fan y modo hater. Las mismas reacciones está generando, de momento, la IA -por lo que mis ojos han alcanzado ver-.
Pero sí: hablamos de esa gente que tiene un je ne sais quoi porque literalmente yo no sé quéhacer; no reconozco; no preveo; no puedo antecederme… porque hacen las cosas a su manera, invocando la voz de Frank Sinatra.
y ¿aún se pregunta cómo llegar ahí?, ¿cómo alcanzar la singularidad?
la singularidad y el autoconocimiento
Bueno… no creerá que las herramientas de autoconocimiento y desarrollo personal son una mera moda del siglo XXI, ¿no? Todo ese movimiento autoconsciente que afloró con vigor, estos últimos años, no lo hizo gracias a una minoría social, etiquetada en el cajón de locos y depresivos, que no sabe comportarse como el resto y pretende amoldarse a la multitud; más bien fue gracias al hartazgo del deber impuesto a formar parte del rebaño como si de una mega masa uniforme se tratara.
Pocos hacen estas cosas, hoy en día, para encajar en la sociedad mediante los patrones protocolarios comunes: el movimiento, ahora, es a la inversa.
En esencia, el león siempre reclamó el foco pero no el de los demás sino el propio: la propia voluntad; la propia autoridad. De hecho, ese foco ajeno no es más que la consecuencia que se deriva de ello, porque nunca se trató del yo soy más; siempre fue del yo soy yo: soloa mí me pertenezco.
Aprendimos que si no agarramos el control de nuestro propio ser, fácilmente lo coja otro e incluso otros y ya me atrevo a decir, libremente, otras cosas sin voluntad, siquiera. ¿Comprende qué supone el patrón, para la libertad?, ¿y para el avance?; ¿entiende que romper con ello resulta en una salida de la jaula, pues?, ¿de la sumisión?
*no creo que escogieran el término Patrón sin sentido alguno, en algunas culturas, para presentar al jefe; al dueño de un lugar y su gente: quien tiene el dominio de sus tierras y sus vidas.
Vamos a por la salvajada de Wes Anderson, entonces, en confrontación con la civilización:
No le daría premio al mejor crítico de cine de la historia pero sí dentro de los que he podido encontrar por el Youtube, que trataran esa escena en concreto. Dicho sea, además, que el señor Anderson también se quedó corto, a mi parecer, con un puño alzado como símbolo de un idioma sencillo -entre distintos seres- pero me sigue siendo útil, la metáfora, para presentar:
el idioma de la singularidad
Se le llama corazón y tiene su propio lenguaje, para comunicarse: pum pum, pum pum… el latido del león; el idioma de este signo: el de su fuerza. Si se para, se calla y, con él, lo hará todo lo demás. Le llaman muerte. ¿Escribo, de nuevo, fuerza pero con mayúsculas?
¿Le pasó, en alguna ocasión, que al ponerle palabras a un sentimiento, una emoción o una intuición… se distorsionó? Quizá, ni siquiera logró encontrarlas: se atascó por el camino. ¿Cómo se expresa algo tan poderoso? Es sencillo, cuando se sabe, pero complejo, si no. Para acercarse a ello, fue creado el arte: no me lo cuente; hágalo: muéstrelo.
Usted dedicará 10 minutos, aprox, a leerme pero yo estuve horas, durante días, para sacar este texto de adentro y darle un orden coherente. Créame, soy plenamente consciente de que no alcanzará a habitar, en palabras, todo esto que tengo adentro pero yo le muestro el camino hacia ello.
Entonces, ¿cómo trasladarlo a otra mente al completo?, ¿a otro ser?, ¿a otro corazón?
Bueno, ahí va mi propuesta: no escogí la imagen de la portada por capricho. A parte de la obviedad existente, en la figura del felino humanoide, le di una directriz muy marcada, a la IA, sobre los ojos; sobre la mirada. ¿Puede leerla?, ¿puede explicarla?, ¿puede diferenciarla de la siguiente?, ¿las puede sentir, ambas, adentro?
La mirada es el espejo del alma | hay miradas que hablan, que enamoran y que matan | una mirada dice más que mil palabras | … ¡venga ya! Llevamos toda la vida escuchándolo y ¿nadie le prestó real atención al dicho?
Para usted es el corazón, quien habla; será la mirada, para el resto.
¿Será eso la telepatía? Porque yo no creo que se limite al lenguaje gutural con traslado directamente mental. Nah, nah, nah… debe ser, por h*evos, una clase de idioma vastamente extenso.
Al menos, eso es lo que yo creo.
Y hasta aquí la pelota en la cara.
vamos a por ese abrazo
– sin insulto ni pelota por detrás
Por si fuera el miedo, quien despertara en su mirada, al darse cuenta que el Patrón le tiene amarrado por el cuello: me complace recordarle que no está solx en el camino. Del mismo sitio venimos todos y hacia el mismo andamos -quienes buscamos la libertad-; del mismo montón de mierda convertible en abono, diría yo, aunque cada cual a sus ritmos; sus tempos; sus modos y desde sus complejos; sus karmas; sus hábitos y conforme a su singularidad aún por descubrir.